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El peso de la ausencia sugiere el lamento de amor, lo que introduce un matiz enormemente poético en la significación directa como constatación de un vacío de lecturas. Porque también la letra, la palabra, el libro, el vehículo comunicativo acerca a los amantes, o simplemente, es el signo de lo que pesa la ausencia. Busca la esencialidad de la forma sobre la base de un mundo tan a la mano, tan incorporado ya a la vida como la escritura y el libro. ¿Se puede decir más con más? Miguel Ángel Lama
La exposición se complementa con la presentación de una serie de EX LIBRIS que nuestro artista ha seleccionado, entre ellos el de su SS.MM. D. Juan Carlos I. Acompañamos a esta nota un texto explicativo del propio artista sobre los EX LIBRIS.
Conocemos como Ex libris al término bibliográfico derivado de la expresión latina que completada con el nombre del propietario, significa ¨de los libros de¨. Es como una cédula de identidad en la que consta el nombre del dueño del libro o el de la biblioteca a la que pertenece. Aunque el origen del Ex libris está sujeto a muchas especulaciones y su estudio puede abordarse desde distintos puntos de vista, se puede considerar como antecedentes las tablillas de barro cocido o de loza, sujetas a los antiguos rollos y papiros de los egipcios, asirios, griegos y otros pueblos.
El Ex libris, que en sus principios se utilizaba solamente para proclamar la pertenencia de un libro, se convierte en un vehículo de expresión estética y sigue un itinerario evolutivo hasta alcanzar categoría artística. Las técnicas de reproducción suelen ser grabados en todas sus variantes: xilografías, agua fuerte, punta seca, buril en acero o cobre, aguatinta, linóleum, litografías y más tarde fotografías y serigrafías.
El verdadero apogeo del arte del Ex libris se da durante los últimos años del siglo XIX y los primeros decenios del XX. El acceso a los libros se generaliza y es la burguesía quien va desarrollando los elementos de composición y los temas que transformarán al Ex libris. Esa hojita o tira de papel que se pega en el reverso de la tapa del libro se convierte en una contraseña muy personal que refleja aspiraciones, gustos y obsesiones.
Junto a la supervivencia de los motivos heráldicos el repertorio se amplía, los elementos de composición se van relacionando con aspectos de la personalidad del dueño, a falta de una heráldica heredada, como la mayoría de los lectores carece de escudos y divisas, comienzan a aparecer nuevos temas de índole simbólico, emblemático, relacionados con la profesión, aficiones o preferencias artísticas.